Este autor portugués nació en 1788 y murió en 1866. Por la portada de uno de sus diccionarios sabemos que fue profesor de lengua española y portuguesa. Debió manejar también el francés, teniendo en cuenta que vivió y murió en París y en sus obras trabaja también con esta lengua. Como lexicógrafo fue un autor muy prolífico, con publicaciones dedicadas a la enseñanza y aprendizaje del portugués, del francés y del español, aunque esta última lengua solo se incluye en una de sus obras. Destacan repertorios bilingües como Dictionnaire français-portugais et portugais-français (1836) o Nouveau dictionnaire français-italien et italien-français (1843).
Si nos centramos en su aportación sobre la lengua española, podemos hablar del Dictionnaire français-espagnol et espagnol-français (París, 1840). En esta obra, además de los habituales apéndices de nombres geográficos y de persona, añade una selección de frases extraídas de los clásicos, tanto españoles (a continuación del diccionario francés-español) como franceses (a continuación de la parte español-francés). El objetivo que persigue el autor lo expresa en el propio título de este apéndice: “indispensable aux Espagnols qui desirent composer ou traduire en françaiset même aux Français qui veulent écrire purement et correctement leur idiome”. Ordenadas alfabéticamente, Fonseca ofrece, en dos columnas, la voz o expresión correspondiente junto con la frase (o frases) que ha seleccionado.
En el extenso título que encabeza este repertorio bilingüe aparecen explícitos los nombres de los predecesores que le han servido de base: Academia Española, Gattel, Sobrino, Núñez de Taboada, Trapani, Academia Francesa, Boiste o Laveaux, además de los literatos de los cuales ha extraído “un grand nombre de phrases et de locutions qui mettent en rapport le génie des deux langues”. Uno de los objetivos de Joseph da Fonseca es, como solía ser habitual en esta época, facilitar la lectura de los libros antiguos.
El objetivo que impulsó este repertorio fue “diminuer le nombre des gallicismes et des phrases hybrides dont la langue portugaise est infectée depuis un demi-siècle, [...]” (Préf., p. VI). Este argumento deja ver claramente cómo la preocupación por la extensión de los galicismos no era exclusiva de España.