Vida
Carlos José Melcior nació en Almenar (Lérida) en 1785 y falleció en Agramunt (Lérida) en 1873. Fue un militar de carrera que alcanzó el grado de coronel tras una destacada trayectoria bélica (Melcior 1859, 1). Participó en la Guerra de Independencia como capitán de migueletes, sirvió en el ejército constitucional durante el Trienio Liberal —lo que le valió ser apartado del servicio tras 1823 por abrazar la causa liberal— y retomó la actividad militar durante las Guerras Carlistas, alcanzando el cargo de coronel en 1834 (Escenas contemporáneas 1860, 15). Paralelamente a su carrera militar, desempeñó diversos cargos civiles, como director de la Sociedad Económica de Amigos del País de Lérida, individuo de la comisión científica de Monumentos históricos y artísticos de la misma provincia, presidente de la subdelegación del Instituto Agrícola de San Isidro y vicepresidente de la junta de inspección del Monte Pío Universal de la misma ciudad (Melcior 1859, 3).
La faceta intelectual de Melcior se manifestó en dos ambiciosos proyectos lexicográficos. El primero, en un diccionario militar que empezó a elaborar entre 1818 y 1822 en Madrid con el apoyo del inspector general, quien le facilitó el acceso a los archivos de infantería y la Biblioteca Nacional. Esta obra quedó inconclusa debido a los convulsos acontecimientos del final del Trienio Liberal. El segundo, su Diccionario de música, lo escribió ya retirado durante su confinamiento en Almenar, entregándose a lo que consideraba “una de sus tareas favoritas” (Escenas contemporáneas 1860, 154). Su perfil se completaba con su labor como traductor de obras literarias. Tradujo del inglés la novela Óscar y Amanda o Los descendientes de la abadía de Regina-Maria Roche, publicada en Barcelona en 1818, y del francés El mundo moral ó el imperio de las pasiones, impresa en 1835.
Aunque no se consideraba músico profesional, había estudiado solfeo, guitarra y flauta («Panteón nacional» 7/10/1895, 3), llegando incluso a componer una ópera inédita titulada Un matrimonio por astucia (Ramírez 27/10/1894, 4). Esta afición musical explica que dedicara su diccionario al maestro de la Real Capilla, Hilarión Eslava, a quien reconocía como máxima autoridad en la música española (Melcior 1859, 3).