Eduardo Wilde fue médico, escritor, filósofo, político y diplomático de la segunda mitad del siglo XIX. Aunque nació en Tupiza (Bolivia) por la emigración de sus padres argentinos durante el rosismo y falleció en Bruselas durante su labor como diplomático, pasó gran parte de su periplo vital en Buenos Aires.
Al abandonar su ciudad de nacimiento, su familia se desplazó a Uruguay y cursó la educación primaria en el Colegio Nacional. Posteriormente, continuó su formación universitaria en la Facultad de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (1864-1870), a la par que ayudó durante la epidemia del cólera (1867-1868) y trabajó como médico en la última etapa de la Guerra del Paraguay (1868-1870). Fue nombrado cirujano interno y médico del gobierno durante la presidencia de Sarmiento. En un momento donde Argentina padecía unos índices de mortandad elevados fruto de las epidemias, Wilde colaboró de manera incesante, específicamente en la epidemia de la fiebre amarilla (1871), lo que le llevó a recibir una serie de premios y reconocimientos. Defendió una tesis sobre El hipo y ejerció como profesor de Higiene, Anatomía, Medicina legal y Toxicología en el Colegio Nacional y en la Universidad de Buenos Aires.
Por otro lado, Wilde mantuvo una vinculación muy activa con la política del momento. En este sentido, fue parlamentario en la Cámara de Diputados y en el Congreso Nacional (1870-1880). Posteriormente, fue nombrado ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, y realizó una serie de reformas: ideó el primer proyecto de matrimonio civil, creó escuelas normales para ambos sexos y colegios nacionales en los lugares donde todavía no existían, fundó más de 200 edificios educativos en Buenos Aires, etc. Finalmente, fue designado como ministro Plenipotenciario de la República Argentina en los EE. UU. y diplomático en el exterior (México, Bélgica, Holanda, España) durante 1900-1913. Su valor es doble puesto que ayudó personalmente a la población tanto por su carácter de médico como por su relación con la política, impulsando medidas de desarrollo en la sanidad pública.
Además de su participación en la vida política, Wilde se dedicó apasionadamente a la literatura y es autor de numerosas misceláneas, narraciones, cartas, cuentos, memorias, descripciones, artículos, etc. En cuanto a sus principios ideológicos, la muerte prematura de su hermana pequeña propició su ateísmo y reflejó sus creencias en sus escritos y en la prensa del momento. En concreto, fue redactor de La Nación Argentina, El mosquito, El pueblo, La república, El nacional, La tribuna, entre otros.
Aunque escribe numerosas obras literarias, su presencia en la BVFE se debe a Idioma y Gramática: carta abierta al doctor Ernesto Quesada (1904). Este repertorio está formado por una carta que Wilde envía a Ernesto Quesada durante su estadía en los EE. UU. en 1900. En ella, el intelectual expone sus opiniones acerca del uso correcto del idioma y de los juicios o preceptos emitidos por la Real Academia Española a partir de la crítica del trabajo El problema del idioma nacional (1900) de Quesada.
Carmen Martín Cuadrado